Ayer en la tele escuché a mucha gente hablar por la muerte de Elizabeth Taylor, pero no escuché mencionar nada sobre la película basada en la novela "Ceremonia Secreta" de Marco Denevi. Tanto argentino suelto hablando pavadas y me pareció una pena que nadie recordará a este gran escritor que vió, como tantos otros, desvirtuada su obra por un guionista de Hollywood.Veo en varias páginas que se repite: Ceremonia secreta es una novela gótica del Siglo XIX... ay! que pena me da, como las cosas se dicen y se repiten como verdades, por supuesto pasa en muchos ámbitos pero cuando me tocan a mi querido Marco, me afecta en verdad, solo sugiero que si alguien tiene interés en el tema de la sustitución de personalidades, no deje de leer "Música de amor pérdido"
Creo que en esa novela la Taylor con su belleza imponente hubiera sido una excelente Thamar Azenne.

Herb Lubalin, en versión veloz
Un lugar enraizado a mi vida. Donde de vez en vez disfruto de maravillas como la de hoy a a tarde, cuando disfrute con la muestra de Martín Fierro, las cartas, los cuadros, las esculturas y poesías de esa gente inquieta en mi querida ciudad.
El periódico Martín Fierro en las Letras y en las Artes
Una hormiga va y viene por el cable telefónico que pasa sobre la medianera de mi infancia...Siempre me gustó escribir pequeños recuerdos de mi pequeña vida
Sobre los ascensores
Los ascensores son subterráneos verticales. Que se llama así para darse importancia. Porque también son descensores. Pero lo ocultan pudorosamente. Muchos tienen un cable que llevan como la cuerda de ahorcado de los "Burgueses de Calais" de Rodin. Se entra a en ellos con un poco de miedo. Porque los ascensores son bromistas. Y se detienen. Entre dos pisos. A veces. Convirtiéndose automáticamente en prisiones. En féretros. Porque lo que menos pensamos es en morir entre dos pisos. Por asfixia psicológica. O claustrofobia. Que le dicen. El propietario del edificio se precave. (los propietarios son precavidos. Siempre.) y ponen un cartel que dice: "Habiendo escalera la casa no se responsabiliza por los posibles accidentes en los ascensores" Poniendo en el alma la sombra de un peligro potencial. Y posible. Y entramos al ascensor con ganas de persignarnos. No hay nada más absurdo que un ascensor sin espejos. Y nada más agradable que el ascensor que conserva el perfume de una pasajera anterior. Que nos imaginamos vaporosa. Y voluptuosa. Y así hay ascensores que nos hacen soñar. Las escaleras rodantes son ascensores con peldaños fragmentados. Y tienen fragmentarios. Que nos imponen una sensación de inestabilidad. Hay que saber bajar a tiempo. Lo que no es fácil. Y siempre nos queda en el cuerpo la sensación de una aventura cinética. Subir solo en ascensor causa una infantil sensación de poderío. Pero siempre hay alguno que nos roba la soledad. Yo les tengo compasión a los ascensoristas. Y las ascensoristas que suben y bajan todo el día. Llevando gente. Cuyo destino o pueden comprobar. Y sin embargo son compañeros de ruta. Y de derrota.Piolín de MacraméUna de las razones por las que me alegro de haberme acostumbrado desde chiquita a leer el diario "La Nación", me encantaban estas columnitas de Florencio Escardó, no solo las leía con avidez sino que también como en este caso las recortaba y conservaba.